Espresso y moka necesitan molienda fina y grano fresco. En espresso, apunta a 18–20 g de entrada y 36–40 g de salida en unos 25–30 segundos. En moka, llena el filtro al ras (sin compactar fuerte), usa agua casi hirviendo en la base y retira del fuego cuando el chorro se aclare.
Prioriza la dulzor, no el amargor. Pequeños ajustes de molienda marcan la diferencia: prueba y calibra con paciencia.